Es un revés simbólico para Donald Trump, ya que el texto no tendrá fuerza de ley. La resolución del Senado, adoptada por 50 votos a favor y 48 en contra, ya había sido adoptada por la Cámara de Representantes anteriormente.
La medida es una "resolución concurrente", lo que significa que no llegará a manos del presidente y por lo tanto carece de fuerza legal.
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